Editorial

LA REGISTRADURÍA

Comienza un nuevo proceso electoral y lo hacemos con la vieja y vetusta REGISTRADURIA, llena de falencias y pocos recursos económicos y tecnológicos, pero eso sumado a una reglamentación con un código electoral con pocas modificaciones en más de setenta años y acomodado a los intereses de los CACIQUES y partidos que, como antes, se siguen repartiendo funcionarios desde el aseo hasta MAGISTRADOS.

Esta que debiera ser una de las ramas del poder público independiente de las otras, pues es nada más y nada menos el sustento de nuestra DEMOCRACIA, a través de la historia los escándalos de aquí y allá, registradores presos, senadores y representantes en la cárcel, el caso más reciente,  la llamada CASA BLANCA DE BARRANQUILLA, donde se fraguó uno de los fraudes electorales de compra de votos más grande del país.

Estas empresas han funcionado durante décadas y han eternizado a políticos que han posado como padres de la patria.  Nuestro departamento no ha sido ajeno, tanto así que en la década de los treinta del siglo pasado los llamaban «Los magos del Sinú» porque ellos definían hasta lo último las elecciones del viejo Bolivar.

La pregunta que debemos hacernos ¿POR QUÉ HAN SIDO RENUENTES A REFORMAR EL SISTEMA ELECTORAL? Siempre habrá evasivas y excusas presupuestales en un PAÍS donde la corrupción se lleva la mejor tajada, esperamos que este proceso tenga la mayor vigilancia y control y no unas elecciones sucias y llenas de anomalías .

Solo esperamos que todo salga correctamente y que el papel vigílante de la IAS cumplan y garanticen un proceso transparente .

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