Editorial

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El reciente fallo del CONSEJO DE ESTADO despojando de la credencial a LUCIANO MARIN O IVAN MARQUEZ , según quiera usted llamarlo, ambos nombres están ligados a la larga lista de quienes se han enfrentado al Estado buscando supuestamente reivindicación social y lograr un estado más Justo. Decía SIMÓN BOLÍVAR “El que abandona todo por su patria, no pierde nada y gana cuanto le consagra».

Este personaje que fue hace ya más de dos décadas REPRESENTANTE A LA CÁMARA por la UP, amante de los lujos, relojes ROLEX Y MOTOS COSTOSAS, vivió en VENEZUELA una vida de príncipe durante largo tiempo y luego de estar reacio a participar en el proceso de PAZ de la HABANA, y cuando se monta en el bus de SANTOS Y TIMOCHENKO , no le jugó limpio ni a sus mismos compañeros a quienes enredó con su sobrino como coordinador del negocio y al parecer un SANTRICH extraviado en sus propias estupideces que solo se las creen ellos pensando que el poderoso del norte estaría quieto sin hacerles seguimiento. Esta metida de pata que ha enredado al mismo GOBIERNO DE DUQUE se ha enfrascado en la cacería por lograr sacar a la luz pública el CARTEL DE DROGAS LUCRATIVO, que nunca quisieron abandonar.

Hoy después de que la JEP ha sido demasiado tolerante llega en un buen momento este fallo que debe tomarse como que no hay ciudadanos por encima de la LEY , que no pueden venir a imponer la ley del monte, la de los fusilamientos sumarios, las desapariciones, secuestros, violaciones y todo aquello que odió el pueblo COLOMBIANO y que ellos por miopía y la falta de conexión con el mismo pueblo que juraron defender, no entendieron nunca lo que realmente sucedió.

Este campanazo de alerta era necesario para que tomaran lectura real a lo que está realmente dispuesto a aceptar de las instalaciones que operan y a las que ellos juraron someterse. No se puede seguir esperando gestos de PAZ, sino acciones de PAZ de hombres comprometidos con el Estado. Esta concesión que los COLOMBIANOS le han entregado a las FARC para creer en su buena voluntad a pesar de los contratiempos, debe enderezarse un proceso difícil, enredado, lleno de mentiras y sobre todo muy alejado del pueblo colombiano.

No podemos continuar este camino, ni es la hora de REFERÉNDUM, NI PLEBISCITOS, es la hora del realismo, es la hora de que la escasa verdad que se pueda lograr en la JEP se logre, no podemos estar en la disyuntiva justicia transiciónal o revisionismo, no cabe la duda, aquí no lo entendería la comunidad internacional ni el pueblo COLOMBIANO, podremos y debemos sobrevivir a las FARC y a quienes han generado todo tipo de violencia desde diferentes orillas ideológicas, lo superaremos, pero es la hora de cerrar esta etapa de horror de los últimos setenta años del pueblo COLOMBIANO.