EDITORIAL

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EL FISCAL Y SANTRICH

Desde que empezó hace 13 meses la novela “SANTRICH» algo en el ambiente presagiaba que no iba salir bien, que era como en la canción del maestro Emilianito Zuleta el “viejo“ la Gota Fría. «Me lleva él o me lo llevo yo…» Así se definiría este choque entre el FISCAL GENERAL NÉSTOR HUMBERTO MARTÍNEZ y JESÚS SANTRICH, GUERRILLERO ALABANCIOSO, ególatra, que llegó hasta a burlarse en la HABANA de las víctimas cuando le preguntaban que si pediría perdón y dijo “Quizás, quizás, quizás…»

Este SUCREÑO DE 52 años, Discapacitado visual y miembro del equipo negociador de las FARC en la HABANA, hombre de confianza del Secretariado y uno de los más intransigentes negociadores, fue incluido en la lista de nombres para el CONGRESO en la CÁMARA DE REPRESENTANTES, pero por sus travesuras fue acusado de estar presuntamente negociando para introducir cocaína a los E.U.

Desde ese momento la Fiscalía empezó una investigación que lo llevaría a su captura y a un pedido de extradición del que por determinación de la JEP, momentáneamente se salva de ser enviado a los ESTADOS UNIDOS.

La suerte del FISCAL GENERAL NÉSTOR HUMBERTO MARTÍNEZ parece que quedó sellada con ese fallo de la JEP, algunos dicen que porque fue el momento o “papayazo “ para salir dignamente ante la serie de críticas por su lentitud en la investigación del caso ODEBRECHT, que tiene al FISCAL en entredicho por su cercanía con el GRUPO AVAL y sus principales accionistas.

Si fue o no la mejor excusa para el FISCAL GENERAL, también lo fue para la JEP para poder despegar y salir de un caso delicado que había puesto en entredicho su independencia.

Esta Justicia Transicional se había quedado estancada y circunscrita al tema SANTRICH, y ya es la hora de que tome distancia de este proceso y se dedique a buscar la verdad y la reparación por parte de quienes durante más de cinco décadas ejercieron la violencia en COLOMBIA.

Ahora se suma otro ingrediente y es la falta de independencia de los poderes y el no cumplir con lo dispuesto por la JEP por el INPEC, cuestionando un fallo judicial, que guste o no, lo hizo un tribunal legal, y ello debería traer consecuencias para el director del INPEC y el MINISTERIO DE JUSTICIA.

El señor PROCURADOR, que anunció que iba a apelar la decisión, tiene la obligación constitucional de hacer cumplir y velar que los fallos judiciales se acaten y por ello debe inmediatamente abrir una investigación disciplinaria al DIRECTOR DEL INPEC.

La continuación de la novela de SANTRICH no le conviene al proceso de PAZ ni a la estabilidad del país. Este espectáculo innecesario y estrafalario del intento no muy convincente de SANTRICH de hacerse daño en protesta por la falta de garantías, que de una u otra manera constituían una especie de SECUESTRO DE ESTADO, lo cual es inadmisible, debe ser motivo suficiente para que rueden cabezas y ya el GOBIERNO deje de estar dando palos de “CIEGO».