SE DESBORDA INSEGURIDAD EN MONTERÍA

SE DESBORDA INSEGURIDAD EN MONTERÍA

En Montería el Día Internacional de la Mujer tuvo una celebración inesperada que puso en peligro ayer a cientos de niños y jóvenes que a tempranas horas empezaban a ingresar a la Institución Educativa Antonia Santos, soñando con cumplir sus actividades del último día de clases para disfrutar del fin de semana.

Un par de sicarios irrumpieron entre la multitud para realizar un atentado contra una madre que llevaba a su hijo de 14 años al colegio cortándole el cabello e hiriéndola en una pierna, en una clara amenaza de muerte y de contera disparando contra el vehículo en el que en ese preciso momento llegaba a la institución uno de sus coordinadores para amedrentar a la multitud que rápidamente se reunía en el sitio.

Hace apenas un par de días dos sicarios ingresaron pistola en mano a la sede principal de Davivienda, ubicada a cien metros de un CAI de la Policía, para robarle treinta millones de pesos a un ciudadano que hacía fila para consignarlos, ante la atónita mirada de los clientes allí presentes.

Son apenas dos episodios, de los tantos que ocurren diariamente en la ciudad de Montería, que nos informan que en materia de seguridad estamos llegando a un punto de colapso, aunque las autoridades se esfuercen por tratar de ocultar que estamos perdiendo la batalla contra la inseguridad, cada día los ciudadanos sentimos más temor de salir a la calle por miedo a un raponazo, al robo de la bicicleta, de la moto o del carro en el que nos movilizamos.

Poco a poco los jardines hermosos que adornaban la zona verde de nuestras casas, se han ido reemplazando por fuertes rejas que las encierran en busca de una protección que cada día es más difícil de conseguir, de acuerdo a los reportes de celulares, motos y carros robados, y de cadáveres que aparecen en algún camino polvoriento.

Estamos perdiendo la batalla contra la inseguridad y parece que las autoridades civiles y de policía no han encontrado las estrategias que le permitan plantear con alguna posibilidad de éxito la guerra contra el delito, y nuestra sociedad se insensibiliza cada día más y no se conmueve por el asesinato de una persona, ni por el robo de un celular, pues a quien lo compra no le importa la cuota de sangre que costó.

Es evidente que nuestros sucesivos gobiernos han equivocado el camino al creer que la solución al problema de la inseguridad ciudadana está en la expedición de leyes o decretos, que al final quedan como letra muerta, mientras no se involucre a la ciudadanía en general en la búsqueda de una cultura de control social que nos permita luchar unidos para lograr una ciudad segura.

Sin duda una estrategia de esta naturaleza debe pasar por la lucha contra la corrupción rampante que se ha entronizado en la casi totalidad de las instituciones oficiales de nuestro departamento y por supuesto de su capital Montería, pasando por las administrativas, judiciales y de policía, las cuales hasta ahora solo envían mensajes equívocos a nuestros jóvenes y niños, a quienes se enseña que el “éxito en la vida” se mide exclusivamente por las posesiones materiales que se tengan, sin importar los métodos o procedimientos mediante los cuales ellas se obtengan.

Desafortunadamente es la herencia de la cultura mafiosa. Pero tenemos que cambiar y ello no se conseguirá con las meras declaraciones de nuestras autoridades que salen a los medios de comunicación a “rechazar con contundencia” la violencia y la inseguridad que cada día parecen enseñorearse más en nuestro departamento y en su capital Montería.

Es convocando a todos los ciudadanos a una gran cruzada contra la corrupción, contra la violencia y contra la inseguridad que pondremos la primera piedra para derrotar la delincuencia en todas sus formas y podremos hacer de la educación de nuestras actuales y nuevas generaciones el pilar de una nueva cultura en donde estos flagelos sean reemplazados por la sana convivencia, el respeto mutuo y los valores morales.