LEY DE FINANCIAMIENTO

LEY DE FINANCIAMIENTO

LA LEY DE FINANCIAMIENTO O REFORMA TRIBUTARIA presentada por el Ministro de Hacienda al Congreso de la República, ha aumentado a niveles insospechados la turbulencia que de modo natural sacude las relaciones en esta corporación legislativa, logrando de paso una alianza que parecía impensable entre sectores políticos sin aparentes coincidencias.

Un hecho que constituye, sin duda, una mala señal para las aspiraciones del Gobierno de recaudar sin contratiempos los 14 billones necesarios para subsanar el déficit fiscal que se presenta en el presupuesto de 2019 para financiar programas de carácter social.

A esta circunstancia se suma que este proyecto de Reforma Tributaria ya traía, desde antes de su presentación, casi una muerte súbita anunciada, porque los recursos que supuestamente se lograrían con su aprobación fueron incluidos en el PROYECTO DE PRESUPUESTO GENERAL DE LA NACIÓN 2019, a sabiendas del tortuoso trámite que tendría, en una decisión arriesgada que sólo el GOBIERNO NACIONAL conocía, suponemos que para no adelantar las manifestaciones de inconformidad, que aún sin esta información, se han generado al interior de absolutamente todas las BANCADAS POLÍTICAS.

¿INCONVENIENTE E IMPOPULAR? Dos conceptos muy difíciles de manejar por los gobiernos y más por este que no completa los 100 días y que ha recibido reclamos de su bancada natural, donde como SENADOR, el hoy PRESIDENTE DUQUE, se destacó como uno juicioso y serio intérprete de la realidad nacional, pero hoy pasa a ser tildado de irresponsable por intentar legislar en contra de los intereses de la CLASE MEDIA, sostén fundamental de nuestra endeble, delicada y cambiante opinión pública nacional.

EL PRESIDENTE DUQUE no solo se está jugando su prestigio y caudal político en forma temprana, sino el de su partido CENTRO DEMOCRÁTICO, que debe enfrentar muy cerca unas ELECCIONES MEDIAS para elegir GOBERNADORES, ALCALDES, DIPUTADOS Y CONCEJALES y cuyo futuro no se avizora muy prometedor para una organización política que tenía la obligación de consolidarse, con su jefe natural ÁLVARO URIBE VÉLEZ y el PRESIDENTE, como presente joven, para acceder a un futuro que se presumía promisorio y brillante, pero que ahora se ha tornado como un cuentos de HADAS, que en esta cambiante realidad política, no sabemos si tendrá un final feliz.

Una apuesta arriesgada para dar un irrestricto respald a un MINISTRO DE HACIENDA, desgastado por un debate de control político que fue aprovechado por la oposición para debilitar su imagen ante la opinión pública con el fin de desnaturalizar cualquier iniciativa que proviniera de su cartera.

Y este momento llegó con la presentación de esta ley de financiamiento que terminó uniendo a todas las bancadas del CONGRESO con un NO rotundo al IVA a la canasta familiar; y ya ahora son muchos los cambios y las reversas que en 90 días tendrá que dar el PRESIDENTE DUQUE, con menos euforia, menos farándula y más pose de PRESIDENTE, para reasumir esta ALTA DIGNIDAD que le exige ya una postura diferente, porque ya es hora de empezar a GOBERNAR.