DUROS GOLPES

DUROS GOLPES

Dos duros golpes ha recibido la familia BECHARA CASTILLA en menos de dos semanas, el primero, de tipo familiar, fue la irremediable pérdida de DOÑA SARAY CASTILLA DE BECHARA, una mujer que asumió con firmeza y carácter su liderazgo en la familia y que dejó una profunda huella en la educación universitaria de CÓRDOBA, que la harán recordar por generaciones.

El segundo, de carácter político, es la pérdida de su investidura como REPRESENTANTE A LA CÁMARA, de su nieto RAYMUNDO MÉNDEZ BECHARA, quien ostentó esa curul durante dos períodos y aspiraba ahora a ser GOBERNADOR DE CÓRDOBA. El fallo que lo condena en primera instancia fue proferido por la Sala Especial de Decisión 17 del Consejo de Estado, que desestimó sus argumentos para desvirtuar una demanda por “ausentismo parlamentario”.

Al no aceptar las excusas del exrepresentante por su inasistencia a más de seis sesiones donde se tramitaban proyectos de ley, el CONSEJO DE ESTADO le trunca la carrera POLÍTICA a Méndez Bechara, quien por ahora queda por fuera de la carrera a la GOBERNACIÓN.

Pero al margen de este polémico fallo, nos preguntamos si no fue MÉNDEZ BECHARA el chivo expiatorio, para mostrar como trofeo de una corporación que ahora, parece querer renovarse en su trabajo para morigerar las costumbres políticas en este país, esas que suelen practicarse en todas las corporaciones, concejos, asambleas y el congreso de la República y que si fueran objeto de revisión del Consejo de Estado, creemos que terminarían renovándose más de la mitad de los congresistas que ocupan la CÁMARA Y EL SENADO.

Sería importante saber a cuántas sesiones plenarias no asisten los parlamentarios que elegimos, a pesar de las prebendas y privilegios que ostentan desde el momento en que los elegimos.

Esto tiene que servir de ejemplo y es un llamado de atención para quienes apenas comienzan su carrera política, el país necesita HOMBRES COMPROMETIDOS 100% con los pueblos que los eligen y para eso ganan sumas astronómicas que los diferencian notoriamente del resto de los COLOMBIANOS.

Este fallo marca un hito en la historia política de Colombia.