Editorial

EL EFECTO LYONS

Estas elecciones convocadas para que los ciudadanos escojan a sus dignatarios municipales y departamentales para los próximos cuatro años, son y serán indudablemente trascendentales para CÓRDOBA, porque sobre ellas seguirá pesando la sombra del gobernante más corrupto de la historia de la costa, o por lo menos el que fue descubierto y puso en evidencia por su mismo desborde, una situación de tales dimensiones que hasta los Gringos se horrorizaron.

Se sabía de hechos de corrupción y había casos que se comentaban en corrillos y salían a la luz pública, pero nunca que incluyeran homicidios, robos descarados y carteles, cuyos autores intelectuales, directores delincuentes, que con el descaro más grande exhibían su desbordante felicidad en las redes haciendo alarde de viajes a DUBAI, EUROPA, de carros de alta gama y fiestas con grupos musicales famosos, tratando de emular a sus jefes políticos, comparándose y comportándose como grandes capos del NARCOTRÁFICO. 

Una triste historia que han dejado como legado jóvenes profesionales, nacidos en el seno de familias reconocidas y educados en universidades privadas y costosas, es decir que hacían parte de una élite privilegiada. 

Es en este contexto donde emerge el proceso que prohijó ALEJANDRO LYONS MUSKUS; no nació con él pero adquirió mayores dimensiones durante su mandato, en condiciones tales que sus consecuencias apenas hoy empezamos a medir.

Lo peor de todo es el mensaje ambiguo que de este maremagnum de corrupción reciben nuestras nuevas generaciones ante la ineficacia de la fiscalía que no ha hecho su trabajo, lo mismo que los jueces jugando a la bola de ping pong, dilatando los procesos con impedimentos y más impedimentos; como muestra palpable el caso ZAPA, que se ha convertido en una vergüenza para este sistema judicial y donde Alejandro Lyons nada como pez en el agua.

Como ejemplo de ello podemos citar los resultados de las elecciones para Congreso donde se especulaba de unas llamadas y de extorsiones a alcaldes y funcionarios que no apoyaran a su proyecto político, que además, para infortunio de nuestra ya golpeada democracia, salió exitoso por segunda vez.

Esperamos que nuestra clase política y nuestros jóvenes, si saben lo que les conviene, se alejen y tomen una distancia significativa de este personaje vergüenza para CÓRDOBA y el PAÍS.

Este proceso electoral debe dejarnos mandatarios que no sean parte de esta saga y que sobre todo lleguen a las posiciones de gobierno y autoridad sin estos oscuros compromisos.

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