Darío Plaza, el maestro de la mímica en San Pelayo

REDACCIÓN LA PIRAGUA REGIONAL

 

San Pelayo. Es de  un barrio del municipio de San Pelayo, considerado por  sus habitantes como el maestro de la mímica (representar acciones por medio de gestos), su estilo también es  conocido en el resto de los municipios cordobeses.

 

 

Se trata de Darío Plaza Córdoba, quien con su caballo artesanal realiza movimientos que le provocan la risa a todo aquel que los ve en el escenario.

 

 

Plaza Córdoba, asegura que tomó elementos culturales como las cabalgatas y desfiles folclóricos propios de la región Caribe y los mezcló con actos mudos, dejando que la semiosis hable por sí sola, sin necesidad de explicar con palabras los actos que ejecuta con su fiel amigo “el caballito”.

 

 

“El maestro de la mímica”, le llaman los  Pelayeros. Cada movimiento del caballo es organizado mentalmente. El animal construido de trapo y ramas divierte a propios y extraños que visitan la municipalidad. La experiencia en este oficio, le ha permitido el reconocimiento a lo largo y ancho del País. En ciudades como Sincelejo, Cartagena, Barranquilla, Bogotá, Medellín y Cali, también es considerado como todo un experto en el arte mudo.

 

 

Este talento natural,  es aprovechado por el personaje, que lo viene explotando desde hace años.

 

 

Un minúsculo grupo de moradores de Pelayo, no considera que lo que él hace sea una técnica artística, materializando así la frase del viejo proverbio: “No hay profeta, con honra en su tierra”. No obstante, la gran mayoría en la población lo apoya y lo defiende.

 

 

“Monto mi caballo como si fuera real y le imprimo los ademanes y movimientos que estos  tienen en su hábitat natural” dijo Darío.

 

 

Tras todo lo anterior y por  ser conocido a nivel regional con su personaje, ya pisó los escenarios de Colombia tiene Talento del canal RCN, y en las páginas del diario El Universal de Cartagena se le abrió espacio titulado“el caballo sin jinete”, participó además en el programa de televisión “Quien te Ve” que se emite en la ciudad amurallada, donde también mostró su curioso acto.

 

 

Este maestro de la mímica es contratado para animar fiestas de políticos y jueces en distintas latitudes cordobesas, así lo indicaron familiares del hombre.

 

 

“Una anécdota”

 

“En una visita a Santa Marta, me encontré a un señor y este me indicó: usted sin echar  siquiera un solo chiste, nos hizo reír a carcajadas a todos. Eres un buen comediante y un artista mudo. ¡Eso fue muy bonito! casi me hace llorar el cumplido” contó Darío.

 

 

El día que nació el personaje

 

El personaje nació en el Festival del Porro en el año 1990, en momentos en que Plaza Córdoba en compañía de parientes  se disponían a participar con la comparsa en la que  iban a recrear  un viaje de ganado ‘jarreado’ por caballos de palo.

 

 

“Yo participé, pero no poseía un buen caballo y mamá, Elisa Córdoba,  me sugirió que ella me hacía uno. Cogió una bota de pantalón y unas ramas y bejuco y armó el animal que hoy es conocido en toda Colombia” expresa el hombre.

 

 

Irradia alegría

 

Él, junto al ‘folclórico’ caballo, irradian alegría  donde llegan y tienen la habilidad de sacar sonrisas y carcajadas, incluso, entre los más conservadores. Es como si el caballo tuviera vida propia. Hace movimientos tan auténticos  como los de uno real. Se pone en dos patas, salta y corre tan veloz como una bestia joven en sus mejores épocas.

 

 

“Hoy, muchas personas se quedan perplejas al verlo. Por instantes, piensan que es real y llegan a preguntarme si la cabeza es disecada, si es tomada de un caballo de verdad, y con propiedad les digo que los elaboro yo. Soy artesano de caballos”.

 

 

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