Compañera sentimental del hombre que escaló puente metálico fue dada de alta

La mañana de este lunes, 2 de diciembre, Wilker José Cortés, quien hace poco más de una semana escaló el puente metálico de Montería para llamar la atención de las autoridades, llegó a las instalaciones del Diario La Piragua, a fin de denunciar nuevamente la situación por la que estaba atravesando su compañera sentimental, una mujer de 27 años identificada como Adriana Estela Arroyo, quien desde el pasado 21 de noviembre, se encontraba recluida en la Unidad de Vida de la Fundación Amigos de la Salud. 

Cortés denunció a través de nuestro Bloque Informativo, que tanto él como Arroyo estaban siendo víctimas de una vulneración de derechos por parte del citado centro médico, toda vez que a él no le estaba siendo permitido el derecho a las visitas y  la mujer estaba siendo explotada dentro del lugar, ya que –según él- se le obligaba a realizar labores de limpieza. 

En este sentido y en aras de mantener el balance informativo, este medio acudió a la vocería de la Fundación Amigos de la Salud, cuyo subdirector ejecutivo, el Dr. Henry Rodríguez, habló del caso y expuso los alegatos correspondientes. 

El vocero desmintió el hecho de que a Adriana Estela Arroyo se le ordenaran labores de limpieza en la Unidad de Vida, pero además sustentó con soporte legal una medida cautelar a través de la cual la familia de la mujer prohibió a Cortes cualquier tipo de acercamiento a ella. 

Así mismo, la Institución emitiría un comunicado para dejar por sentado y público su posición en este caso, sin embargo, en horas de la tarde de hoy este medio fue contactado para informar que la paciente ya no se encontraba recluida en el referido lugar, razón por la que el pronunciamiento oficial quedó sin efecto. 

Los hechos 

Adriana Estela Arroyo, quien lleva dos años y medio de relación con Wilker Cortés, sostuvo un impase con su familia el pasado 21 de nombre, el cual se caldeó de una manera tal, que tuvo que intervenir la Policía. Para la fecha los uniformados llegaron hasta el lugar de los hechos a fin de atender la situación y la trasladaron hasta un Camu en el barrio Cantaclaro, en donde le fue ordenada un valoración psiquiátrica.

En compañía de su concubino llegó hasta la Unidad de Vida y tras la entrevista y revisión le ordenaron la reclusión. Cortés afirma que se negó pero la familia de ella pidió que la mantuvieran en tratamiento al menos unos tres meses. 

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