Cleptomanía: la irresistible tentación de robar

Cleptomanía: la irresistible tentación de robar

La cleptomanía fue diagnosticada y descrita por primera vez por Esquivel y Marc, quienes acuñaron el término a principios del siglo XIX. El término se utilizaba para describir a las personas que no eran capaces de controlar el impulso de robar, y sus acciones eran involuntarias e irresistibles.

La persona denominada cleptómana sufre de un trastorno del control de los impulsos, por lo que se ve irremediablemente obligado a sustraer cualquier objeto independientemente de su valor; un impulso a satisfacer rápidamente cuando se encuentra en un lugar propicio para ello, sin necesidad de premeditación ni planificación, el momento del robo se convierte en sí mismo en la finalidad del acto, sin intención de perseguir un enriquecimiento personal ni perjuicios al lugar donde roba.

Paradójicamente, según estudios han revelado, este trastorno se presenta más en mujeres que en hombres (presentándose en ellas en dos terceras partes de los casos), es por ello que lanzan un SOS a los padres cuando los hijos llevan a casa objetos sin razón alguna de la manera cómo los adquirió.

¡Alerta!

Los síntomas pueden comenzar desde la adolescencia hasta la adultez, con un promedio de edad a los veinte años. Aún no se ha establecido una causa clara que pueda producir este impulso aunque es posible que exista un componente hereditario en cuanto a trastornos del control de los impulsos se refiere. La cleptomanía no parece estar relacionada con la capacidad económica, el nivel educativo alcanzado ni el grado de marginalidad de la persona, tal y como sucede con la comisión de algunos delitos.

Roban para aliviar la ansiedad

El más destacado de los síntomas es que los cleptómanos no necesitan los artículos que roban. De hecho, muy a menudo, estos elementos ni siquiera suelen utilizarlos. Los productos podrían incluir clips de papel, plumas, flores, cucharas o lápices, luego de robar los objetos sienten una sensación de alivio, incluso pueden sentirse tranquilos después del episodio.

Por otro lado, otros pueden presentar síntomas tales como culpabilidad, remordimiento, miedo y odio hacia sí mismos. Sin embargo, a casi todos se les hace imposible controlar su cleptomanía y, como resultado, el ciclo se repite antes o después. Las personas que sufren de este trastorno del control de impulsos no roban para su beneficio personal. Roban porque les resulta casi imposible controlar su impulso. No se dirigen a un individuo en particular o una tienda por una razón específica.

Un cleptómano lo pasa «muy mal» cuando es descubierto. Es frecuente que los objetos que sustraiga sean de poco valor y que se los pueda permitir, pero también es fácil que se trata de cosas que siente «que tira el dinero si las compra».

La cleptomanía no es curable; sólo puede ser manejada

La persona con cleptomanía sufre de bastante dolor emocional, la lucha contra ésta también puede presentar algunas consecuencias físicas, infortunadamente las personas que padecen de este trastorno no se pueden curar, solo pueden tomar medicamentos. No se conoce cura para la cleptomanía. La mejor manera de manejarla es con una combinación de tratamientos conductuales y farmacéutica. Los seres queridos también deberán ayudar, es por eso que vivir una vida normal se les hace más difícil, debido a que este trastorno puede afectar varios aspectos de la vida cotidiana.

Los efectos emocionales incluyen: Culpa, aumento de la tensión que lleva al robo, sentir placer o gratificación mientras se produce el robo, vergüenza, poderosos impulsos de robar objetos que no son necesarios, pensamientos de la intrusión, incapacidad de resistir la compulsión de robar, liberación de la presión tras el robo, estrés, remordimiento y lucha con otro trastorno del estado de ánimo.

Los Psicofármacos son además una ayuda para minimizar el problema siempre y cuando sean prescritos por el especialista tanto para tratar deficiencias de la serotonina relacionada con el control de impulsos y emociones, como para estabilizar el estado de ánimo del paciente.

Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina alivian la depresión aumentando los niveles de serotonina en el cerebro. La serotonina es uno de los mensajeros químicos (neurotransmisores) que transportan señales entre las neuronas cerebrales. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina bloquean la reabsorción (recaptación) de serotonina en el cerebro, lo que hace que haya más serotonina disponible. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina se llaman «selectivos» porque parecen afectar principalmente la serotonina y no a otros neurotransmisores.

La FDA aprobó los siguientes inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) para tratar la depresión: Citalopram (Celexa), Escitalopram, (Lexapro) Fluoxetina (Prozac) Paroxetina (Paxil, Pexeva) Sertralina (Zoloft)
Vilazodona (Viibryd) La fluvoxamina, un ISRS aprobado por la FDA para tratar el trastorno obsesivo compulsivo, a veces se usa para tratar la depresión.

Todos los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina funcionan de manera similar y generalmente pueden causar efectos secundarios similares, aunque algunas personas pueden no presentar ninguno. Muchos de los efectos secundarios pueden desaparecer después de las primeras semanas de tratamiento, mientras que otros pueden llevarte a ti y a tu médico a probar un medicamento diferente. Si no puedes tolerar un determinado inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina, es posible que puedas tolerar uno diferente, ya que estos difieren en las composiciones químicas.

La cleptomanía se puede prevenir

Debido a que la cleptomanía se presenta a temprana edad, padres y educadores de los jóvenes pueden intervenir con el fin de prevenir la serie de costumbres y valores que ya ha adquirido la persona, por tal razón se plantean estos consejos que se pueden seguir:

-Dar al joven la oportunidad de hablar de los temas que le inquietan, para conocer así sus tendencias y si es preciso corregirlas con el ejemplo.

-Si ves que tu hijo lleva a casa objetos que no son suyos, pregúntale de dónde los ha sacado.

-Observa otros síntomas que pueden ir asociados a esta circunstancia, como el retraimiento o la culpa, como indicios de que algo raro sucede.

-Busca ayuda terapéutica para tu hijo en caso de que creas que está empezando a tener un problema de cleptomanía, pues cuando se convierte en hábito es más difícil ayudarle.

-Comenta tu opinión sobre su grupo de amigos, pues es en ellos donde se fijan más en ésta época de la vida; si sus amigos tienen costumbres sanas, él tenderá a imitarlos, si son inadecuadas, también.

El sentimiento de tensión que experimentan los cleptómanos se intensifica cuando se exponen a una situación en la que pueden llevarse algún objeto. Este nerviosismo evoluciona en estas personas de forma desagradable a medida que el robo está a punto de consumarse.

La emoción es tan intensa que el afectado no ejerce un control sobre su voluntad, aunque sí es consciente de que está a punto de cometer un acto discordante con sus valores, pero es incapaz de plantearse otra solución para reducir el grado de ansiedad que le lleva a consumar el hurto. Por eso sólo cuando sustrae el objeto experimenta una sensación de liberación y alivio por haberse quitado de encima un malestar tan intenso.

Pasos…

El primer paso para recuperarse es realizar un registro detallado de los episodios vividos. Después de cada robo involuntario se debe anotar en una libreta la fecha, la hora, el lugar, el estado anímico previo al hurto y el objeto robado. De este modo, se fomenta el control de una conducta que en el momento en que se lleva a cabo parece no estar sometida a ninguna pauta. Así, mediante este control se pueden observar secuencias repetitivas que permiten prevenir situaciones similares.

Otra técnica útil y cargada de sentido simbólico es destruir todos los objetos robados. Con su destrucción se consigue romper con una etapa de la vida en la que se han cometido actos involuntarios y que han causado gran malestar. De esta forma tan alegórica se inicia una nueva etapa en la que se pretende actuar de forma diferente ante la ansiedad y la depresión.

Es muy importante que un cleptómano comparta la experiencia vivida con personas de confianza. De esta manera se comparte el problema y la vergüenza desaparece poco a poco. Reconocer el problema es siempre el primer paso para solucionarlo y, además, se aconseja realizar un ejercicio muy útil con las personas que comparten el secreto: pedirles que sirvan de acompañantes para acudir a los lugares donde se cometieron los robos y les vigilen para evitar nuevos episodios, no sentirse culpables les resulta una experiencia muy reparadora y les alienta a que ellos, más adelante, acudan solos al mismo centro y experimenten la misma sensación.

Por último, se recomienda que el afectado trabaje en la búsqueda de sensaciones positivas mediante otras actividades, como practicar deporte al aire libre, disfrutar de algún pasatiempo y mantener relaciones sociales activas para prevenir el aislamiento. El mayor antídoto para las conductas impulsivas y adictivas es vivir emociones intensas y positivas que provoquen sensación de plenitud. De este modo, mejora el estado de ánimo y desaparece casi de forma espontánea la necesidad de cometer pequeños hurtos que hacen a la persona esclava de sus emociones, perpetuando su malestar de forma constante.

Casos en Montería

Son pocos los casos que se han conocido de personas con Cleptomanía en la ciudad de Montería, aunque sí es cierto que se dan recurrentes robos en Almacenes, Centros Comerciales, establecimientos, entre otros, pero no se ha identificado si las personas que cometieron los hurtos sufren del trastorno, es difícil estimar la prevalencia de cleptomanía, ya que la mayoría de los pacientes con esta enfermedad no concurren voluntariamente al psiquiatra.

De todas maneras, se estima que la prevalencia es entre el 0.6% y el 0.8% de la población general. También, se cree que entre los ladrones de tiendas, entre el 0% y 8% son casos de cleptomanía.

Diario La Piragua conoció de primera mano el caso de una mujer que padece de este trastorno desde hace varios años y quien en días pasados tuvo un percance en un establecimiento de la ciudad, allí debido al impulso de robar comienza a tomar de manera sigilosa algunas galletas que se encontraban en el mostrador del sitio y las va introduciendo en su cartera.

La acción la repite tres o cuatro veces alternándola con el uso del celular, quizá para despistar, todo esto a espaldas del empleado, quien de acuerdo a los sonidos que se aprecian en un video, parece estar cortando hielo.

La mujer que fue previamente identificada explicó que el acto no fue de robo como se interpreta en el films, ella explica que el sentimiento que produce el trastorno es ansiedad por llevarse las cosas y después sentirse culpable del hecho. Se conoció que los cleptómanos protagonizan el 5% de las denuncias tramitadas por robos, sobre todo en las mujeres, en algunas ocasiones terminan pagando el producto que robaron, como fue el caso de la joven de las galletas quien enseñó la factura donde había cancelado el total de los productos que metió en su bolso.

Estas personas acumulan denuncias por robo y pueden parecer ladrones comunes, pero están lejos de identificarse con este perfil delictivo, la cleptomanía la sufren adultos conscientes de sus actos aunque no pueden controlar los momentos en los que se ven «obligados» a robar algún objeto. Por lo general, afecta a individuos que son presa fácil de sus emociones y que se encuentran en un momento muy estresante de su vida, sufren algún trastorno de personalidad o experimentan síntomas de depresión o ansiedad.