CERRO MATOSO EL AJEDREZ LABORAL

CERRO MATOSO EL AJEDREZ LABORAL

Por: Andrés Calle

De la compañía multinacional minera se han escrito líneas periodísticas y columnas de opinión, resaltando su compromiso con la inversión en la región. Con un tono diferente y utilizando expresiones totalmente contrarias encontramos otro tanto de artículos de prensa e investigaciones de los entes de control que han dejado al descubierto las graves inconsistencias en materia tributaria, ambiental y laboral dentro de la hermética empresa extractora de níquel Cerro Matoso S.A.

Como una auténtica república independiente, esta compañía aplica su reglamento interno de trabajo, sin mayor criterio jurídico, sin los más mínimos estándares de evaluación probatoria y decidiendo en muchas ocasiones contra derecho, violando sin escrúpulos el debido proceso. El hecho más reciente de este remedo de tribunal fue el convocado para sancionar al señor Juan Coronado, un trabajador de 59 años, oriundo del municipio de Caucasia, Antioquia, quien trabajó para Cerro Matoso por más de 37 años, cerca de su jubilación fue diagnosticado con hernia discal y la minera lo despidió por el «tono de su voz».

El día 26 de febrero del presente año Juan Coronado fue requerido por una contratista de la ARL Colmena para instalarle un equipo de medición de la calidad del aire en el lugar de trabajo, sin oponerse a portar el aparato, el trabajador consultó a la funcionaria de la ARL la manera en que pudiese conocer estos resultados, el tono de voz de Coronado al preguntar no fue del agrado de la funcionaria quien terminó acusándolo de faltarle al respeto y tener una conducta grosera con ella, este hecho fue el florero de Llorente que terminó con el despido del trabajador.

Al ser citado a rendir sus descargos, el señor Coronado negó haber tenido una conducta siquiera parecida a la que se le acusaba, desde el principio, los testigos daban fe de que el hecho no constituía de ninguna manera una agresión hacia la funcionaria y que el tono de la conversación obedecía simplemente a una razón sociocultural donde el tono alto y fuerte de la voz caracteriza a gran parte de las personas oriundas del Caribe.

Rechazar el maltrato hacia una mujer es una obligación moral que nos asiste a todos, si fuere el caso, sin embargo, en este proceso se comprobó que Coronado no agredió ni maltrató con sus palabras a la contratista, aunque para Cerro Matoso sí se produjo la infracción al reglamento interno de trabajo. Al cabo de todas las diligencias, queda más duda que certeza, ¿Será esta la verdadera razón por la que Cerro Matoso decidió despedir a Coronado? ¿Vulneró la multinacional el debido proceso? ¿Cerro Matoso movió sus alfiles para dejar en jaque a uno de sus más antiguos trabajadores beneficiario de una estabilidad laboral reforzada para ahorrarse cientos de millones en indemnizaciones? ¿Cómo deshacerse de un empleado enfermo, beneficiario de una estabilidad reforzada, con más 37 años de servicio y lo importante: sin pagar de más? Quizás esta fue la pregunta que pudo motivar todo este atropello a una persona que dio sus mejores años a Cerro Matoso.

Para Cerro Matoso retirar a Juan Coronado sin una causal, significaba cientos de millones en indemnizaciones por prescindir de sus servicios sin esa justa causa.