Aún guardan La Esperanza

Aún guardan La Esperanza

Nueva Esperanza, una invasión fundada hace aproximadamente 18 años, ubicada al sur de Montería y que cuenta con más de 150 familias, es uno de los tantos barrios sumidos en el olvido que hay en la ciudad de Montería, con un sinfín de problemáticas que por más peticiones que han hecho sus habitantes a la administración actual y las pasadas no se las han solucionado.

Para empezar, se puede transitar por la calle de acceso a este barrio solo porque los mismos moradores han tomado la iniciativa de reunir dinero entre todos y pagarle a alguien para que echen balasto; en tiempos de invierno, a los niños se le hace casi que imposible salir de sus casas para asistir a clases por el pésimo estado en el que se encuentran y según algunas personas ni siquiera los animales.
La calle principal y algunas del interior del barrio están inservibles, llenas de huecos, tanto en el invierno como en el verano, pese a que algunos líderes están presionando para que le inviertan al barrio, y aún no se ha visto ningún tipo de solución para los problemas.

El puente de madera que está ubicado en este sector y por el cual pasan los estudiantes para ir al megacolegio, está a punto de colapsar, pues cuando sube la corriente se lleva la infraestructura por completo, de ahí se deduce que no es la óptima, y esto se va sumando a la lista de peticiones que los pobladores han hecho.

Según algunos habitantes la única vez que la administración municipal hizo presencia fue en tiempos de política y al llegar a la entrada del barrio no pudieron pasar por el pésimo estado en el que se encontraban las vías. “Cuando el carro de los políticos quiso entrar aquí a prometer como siempre lo hacen, no pudo pasar porque las llantas quedaron atascadas por el lodo, lo único que les quedó por hacer fue pedir ayuda, es vergonzoso que casos como estos pasen y a pesar de que ellos mismos viven la situación no se pongan la mano en el corazón y nos echen una ayudadita en el barrio que bastante que la estamos necesitando con relación a la pavimentación e infraestructura”, manifestó un habitante del sector.

Otro problema que los aqueja es con la empresa Veolia, la encargada del mantenimiento y operación de la infraestructura de los servicios públicos de acueducto y alcantarillado en la ciudad de Montería. Según manifestaron los pobladores, al momento de la empresa irles a colocar el acueducto, le informaron a los habitantes que el recibo que les llegaría a sus hogares estaría por un monto de $3.000, pero todo lo prometido fue falso porque al momento de llegar la factura el de menor precio estaba por un valor de $30.000, de inmediato le solicitaron a la empresa que les hiciera una rectificación para cumplir lo prometido, debido a que los lugareños no están en la capacidad de pagar esos montos por lo cuales le viene el servicio.

Afortunadamente cuentan con el servicio de alcantarillado y hasta el momento no han tenido que sufrir por rebosamiento de manjoles y aguas negras que propagan enfermedades en niños y adultos, pero lo que sí han tenido que soportar son los inconvenientes con las letrinas puesto que no solamente los habitantes del barrio son los afectados sino también las personas que se encuentran en barrios aledaños como Villa Melisa, quienes en varias ocasiones han mostrado su inconformismo ya que no se aguantan los malos olores y las aguas que se desechan en el puente.

Desde hace varios años la empresa Electricaribe hizo presencia en este barrio ilusionando a los habitantes con un contador comunitario, el cual se ha convertido en un caballo de batalla porque según algunos de ellos les cobran de manera injusta el consumo distribuido comunitario, pero a lo que les coloquen un contador por hogar tendrían que pagar un consumo considerable. “En algunas casas viene el recibo barato y en otras muy costoso, aun sabiendo que no consumimos esa cantidad de energía, para que se acabe ese problema lo mejor es que nos coloquen un contador en cada casa y así ya cada quien sabe lo que gasta y lo que va a pagar” expresó Luis Francisco Vásquez Urango, habitante del sector Nueva Esperanza.

Por otro lado se ve que algunos residentes del barrio no tienen cultura ciudadana ya que a cada rato están arrojando las basuras en cualquier parte del barrio y no las colocan en los distintos sitios donde el camión recolector las recoja, también existen quejas de vecinos que los fines de semana sacan los equipos de sonidos a volúmenes altos hasta avanzadas horas de la noche, pese a que ya entró en vigencia el nuevo Código de Policía donde estas actuaciones son sancionadas con comparendos, pero cuando un vecino llama a la policía y esta llega al lugar, los infractores le bajan el volumen al equipo y cuando se retiran del lugar, nuevamente le aumentan el sonido.

En materia de seguridad manifiestan que es buena, los cuadrantes de la policía hacen sus respectivas rondas y están pendientes de los habitantes.