“A mi hijo me lo discriminan en el Mega-colegio Los Nogales”

Desesperada se encuentra una madre de familia del Mega- colegio Los Nogales, sur de la ciudad de Montería, puesto que desde hace varios años se ha venido presentando un caso de aislamiento y discriminación con uno de sus alumnos, quien presenta un problema neuronal denominado déficit de atención e hiperactividad.

Es por esta razón que el niño, a veces se comporta agresivo, desordenado, inquieto e incontrolable, según la madre, el menor fue diagnosticado desde hace tres años, en ese mismo momento ambos comenzaron un proceso con terapias y medicamentos que le ayudan a controlar su estado comportamental.

Al parecer, este estado no lo entienden los profesores y directivas del plantel educativo antes mencionado, puesto que según denuncia la madre, su hijo Adrián, como fue identificado, estaría recibiendo clases solo en una biblioteca sin sus demás compañeros, y es que según la madre, el origen de todo comenzó cuando el pequeño le pegó a una de sus amigas de salón, lo que fue de desagrado para los padres de la niña quien de inmediato le hicieron saber a la madre que “su hijo era un peligro para la sociedad, que era un loco y debía estar en un manicomio”.

La coordinadora de la Institución la explicación que da sobre el aislamiento es que “yo no me puedo arriesgar a poner a Adrián en el salón sabiendo como es agresivo con los demás niños, muchos papitos quieren sacar a los niños por Adrián”. Ante este rosario de situaciones la madre decidió denunciar su caso, pues no es justo que en un megacolegio de la ciudad se están presentando situaciones de discriminación, “yo soy consciente del problema que tiene mi hijo y eso lo entiendo, pero así mismo quiero que los docentes y directivos del plantel entiendan el problema que tiene Adrián y no me lo aíslen de los demás compañeros de salón porque él quiere estar con ellos”, según Shirly Martínez, madre del menor, la cereza del pastel que la hizo alzar su voz de denuncia fue una reciente convivencia que tiene el salón de su hijo y presuntamente a ella no le avisaron para que el niño no fuera y en caso de ir, ella debe acompañarlo, en síntesis, las docentes no se quieren hacer responsable de los actos de Adrián.

Es lamentable que este tipo casos se presenten en pleno siglo XXI cuando los planteles educativos públicos están en la obligación de que sus sistema educativo defina y aplique concepciones éticas que permitan considerar la inclusión como un asunto de derechos y de valores, lo que significa implementar estrategias de enseñanza flexibles e innovadoras que abren el camino a una educación que reconoce estilos de aprendizaje y capacidades diferentes entre los estudiantes y que, en consonancia, ofrece diferentes alternativas de acceso al conocimiento y evalúa diferentes niveles de competencia. En la educación colombiana se está transitando de un modelo de integración a otro de inclusión de los estudiantes con discapacidad. Y ese concepto pretende que la escuela se transforme y que la gestión escolar se modifique para responder a sus condiciones particulares.

En diálogo con Shirly Martinez, el grupo reporteril del Diario La piragua pudo conocer que las condiciones económicas de la familia no alcanzan a solventar el tratamiento que requiere Adrián, según la madre, la situación del menor se le está saliendo de las manos puesto que su problema es neurológico y contra eso ella no puede hacer nada, es por eso que le pide a los docentes que entiendan la condición de su hijo y no lo hagan sentir menos antes los demás estudiantes del ente educativo.

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