LA JEP Y MANCUSO

LA JEP Y MANCUSO

Se aproximan nuevos vientos y no sabemos qué tan intensos ni de qué categoría sean, por cuenta de la nueva temporada de “verdades” que promete SALVADOR MANCUSO que va a contar en la JEP y donde confesaría las verdades que no ha dicho y supuestamente ahora sí dirá para hacer lo honesto y lo correcto e impedir que siga reinando la impunidad que hasta ahora el mismo ha propiciado, cohonestado y que se extiende desde crímenes impunes, masacres, asesinatos, desapariciones, y a otros temas no menos dolorosos como su ejercicio como juez y notario público.

Confiamos en que ahora le informe a Córdoba, al país y a la JEP cómo se realizaron algunos procesos de partición de bienes y se otorgaron a particulares como si fueran jueces de la República. Solo para mencionar uno de los casos más sonados (CASO CALDERETA) donde MANCUSO entregó bienes despojando al legítimo propietario, un hombre que por su origen HUMILDE fue constreñido, humillado y obligado a recibir lo que a él, MANCUSO, le dio su poderosa gana, dándole a otros familiares las riquezas de la que hoy gozan y quienes como chacales cayeron sobre la presa indefensa.

Estas injusticias que se suman a otras como la de JÓBITA CALDERÓN, que le costó la vida a un prominente ABOGADO y dirigente político, el DR DARÍO JURIS TAPIA, deben ser casos que SALVATORE MANCUSO debe aclarar lo mismo que los procesos políticos donde intervino y las administraciones municipales que eligió y las determinaciones administrativas que cambió con su poder.

Debe además esclarecer cómo llegó a tomarse la UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA y contar cómo fue que la manejó integralmente, las muertes que ordenó, cómo quebrantó todo el orden institucional y el empoderamiento a través de sus emisarios y familiares que él mismo había enquistado en el ALMA MATER CORDOBESA.

Esto es solo para poner algunos temas que son casi de dominio público porque hay otros que OMITIMOS POR SEGURIDAD, que él más que ninguno sabe que no son de público conocimiento.

Ya llegó la hora de la verdad SEÑOR MANCUSO, cueste lo que cueste.