Discurso de Posesión del Presidente de la República de Colombia Iván Duque Márquez

Discurso de Posesión del Presidente de la República de Colombia Iván Duque Márquez

“Hoy desde esta majestuosa plaza que lleva el nombre de nuestro Libertador Simón Bolívar, quiero agradecerle a Dios y al pueblo colombiano por brindarme el honor de conducir los destinos de la Patria.

Hoy llega a la Presidencia de Colombia una nueva generación, motivada por el servicio y no por el ejercicio vanidoso del poder, comprometida con el futuro y sin anclas en prejuicios del pasado, inspirada en la justicia social y en la seguridad como el cimiento de nuestras libertades, y dedicada a promover el entendimiento, el trabajo en equipo y la construcción de consensos.

Quiero gobernar a Colombia con valores y principios inquebrantables, superando las divisiones de izquierda y derecha, superando con el diálogo popular los sentimientos hirsutos que invitan a la fractura social, quiero gobernar a Colombia con el espíritu de construir, nunca de destruir.

El Bicentenario

Este compromiso que asumo hoy está basado en nuestra historia. El próximo año estaremos celebrando el Bicentenario de la independencia de Colombia y el nacimiento pleno de la identidad republicana de la Nación.

Este será el gobierno del Bicentenario y todos construiremos la Colombia del Bicentenario, para lo cual más allá de las celebraciones tradicionales debemos hacer reflexiones profundas sobre nuestro pasado y nuestro futuro.

No me canso de decir que Colombia es RESILIENCIA. Hemos sido capaces de construir un vigoroso y diverso aparato productivo en medio de tres cordilleras y difíciles laderas, hasta convertirnos en una economía impetuosa cuyo potencial no cesa de ser reconocido en el mundo entero. Hemos sido capaces de lograr que la pobreza se reduzca, se expanda la clase media y que aumente la cobertura en salud y educación. Imposible olvidar la valentía y fervor de nuestras Fuerzas Militares y de Policía que han enfrentado la crueldad de los criminales, la anarquía del terrorismo y la codicia del narcotráfico, saliendo victoriosos y demostrando que los violentos nunca ganarán.

No puede haber egoísmos. Gobernar a Colombia requiere grandeza para mantener todo lo que funcione, corregir todo lo que sea necesario y construir nuevas iniciativas, instituciones y programas que le aseguren a nuestro país un futuro de JUSTICIA SOCIAL.

El país que recibimos

Hoy más que nunca tenemos que ser capaces de mirar nuestra Nación con optimismo sin dejar de enfrentar la realidad y llamar las cosas por su nombre. Los colombianos tenemos enormes retos.

Recibimos un país convulsionado. Más de 300 líderes sociales han sido asesinados en los últimos dos años, los cultivos ilícitos se han expandido exponencialmente en los últimos años, bandas criminales aumentan su capacidad de daño en varias regiones del país, se han hecho promesas y compromisos con organizaciones sociales sin asegurar su financiamiento.

Tenemos que devolverle el valor a la palabra del Estado. La creación desordenada de agencias y programas está acrecentando la desconfianza ciudadana y la frustración de los beneficiarios de estas iniciativas, incluidas las víctimas y las regiones golpeadas por la violencia.

En materia económica se han cometido errores que debemos enmendar. Una política tributaria motivada por la expansión del gasto ha llevado a que tengamos cargas asfixiantes y que se afecten el ahorro, la inversión, la formalización y la productividad.

La equivocación de haber expandido los gastos permanentes con base en el espejismo de una bonanza petrolera transitoria, y luego intentar sustituir petróleo por impuestos afectó a generadores de empleo y consumidores.

La cantidad de trámites engorrosos y la proliferación de ventanillas, sumado a la inestabilidad jurídica por cambios regulatorios abruptos, ha traído consigo efectos negativos en el clima de negocios de varios sectores necesarios para nuestro presente y nuestro futuro.

Construir el futuro

Saber valorar lo que somos y hemos sido como país es la base para construir un mejor futuro. Ser honestos: saber llamar las cosas por su nombre y abordar los retos con optimismo y compromiso es lo que tenemos que hacer. Esta debe ser nuestra meta para los próximos años. Los invito a que todos construyamos un gran pacto por Colombia, a que construyamos país, a que construyamos futuro y a que por encima de las diferencias estén las cosas que nos unen.

Quiero ser el Presidente que forje y logre esos acuerdos pensando en lo que necesita Colombia sin caer en la tentación del aplauso transitorio.

Pacto por la legalidad

Esa es la base de pensar en un Acuerdo por la Legalidad. Quiero una Colombia donde todos podamos construir la paz, donde se acaben esas divisiones falaces entre amigos y enemigos de la paz, porque todos la queremos. Por el respeto a Colombia y por el mandato ciudadano que recibimos, desplegaremos correctivos para asegurar a las víctimas verdad, justicia proporcional, reparación y no repetición. También corregiremos fallas estructurales que se han hecho evidentes en la implementación. Las víctimas deben contar con que habrá reparación moral, material y económica por parte de sus victimarios y que no serán agredidas por la impunidad.

Creo en la desmovilización, el desarme y la reinserción de la base guerrillera. Muchos de ellos fueron reclutados forzosamente o separados de su entorno por la intimidación de las armas. Estoy convencido y comprometido con buscar para la base de esas organizaciones, oportunidades productivas y velar por su protección. También nos esforzaremos por la provisión de bienes públicos en todas las regiones del país, empezando por las que han sido golpeadas por la violencia.

Ha llegado el momento de evitar que los grupos armados ilegales que secuestran y trafican drogas pretendan ganar beneficios mimetizando sus delitos con causas ideológicas. Sencillamente debemos dejar claro que en adelante en nuestra Constitución el narcotráfico y el secuestro no son delitos conexos al delito político ni mecanismos legítimos para financiar y promover ninguna causa. Hoy mismo le cumplo a Colombia y llevaré esta iniciativa ante el Congreso de la República.

Construir la Paz requiere que derrotemos los carteles de la droga que amenazan distintos lugares del territorio. Vamos a ser efectivos en la erradicación y sustitución de cultivos ilícitos de la mano de las comunidades, en la puesta en marcha de proyectos productivos y en romper las cadenas logísticas y de abastecimiento de las estructuras del narcotráfico. No vamos a permitir que los “disidentes”, los “combos”, los “clanes”, las mal llamadas “oficinas” sigan haciendo de las suyas en la Costa Pacífica, en nuestras fronteras y en nuestras regiones más apartadas. Velaremos por la sanción efectiva de quienes pretendan reincidir o burlarse de las víctimas ocultando armas o recursos necesarios para la reparación.

Durante los primeros 30 días de nuestro gobierno vamos a realizar una evaluación responsable, prudente y completa del proceso de conversaciones que durante 17 meses se ha adelantado con el ELN. Nos vamos a reunir con las Naciones Unidas, la Iglesia Católica y los países que han venido apoyando dicho proceso, para que en el marco de la independencia y la institucionalidad del Estado, compartan con nosotros el balance acerca del mismo. Quiero dejar claro que un proceso creíble debe cimentarse en el cese total de acciones criminales, con estricta supervisión internacional, y tiempos definidos. Queremos avanzar pero el pueblo colombiano no tolerará que la violencia sea legitimada como medio de presión al Estado.

La legalidad implica que trabajemos por la seguridad ciudadana. Que tengamos mecanismos para georreferenciar el delito, que desarticulemos estructuras, que persigamos los jíbaros que inducen a los niños a la tragedia de la droga, que sancionemos con cadena perpetua a los proxenetas, a las “Madames”, a los violadores y asesinos de menores y de mujeres y que nos concentremos en la prevención del crimen. Le prometí a Colombia que como Presidente asumiría esa tarea con entusiasmo y hoy anuncio que vamos a empoderar a la ciudadanía para denunciar los corruptos y que ellos sepan que todos los estamos mirando y los vamos a señalar.

Endureceremos las penas para los corruptos y les aplicaremos que no gocen de casa por cárcel ni reducción de penas, vamos a sancionar severamente a empresas, dueños y gestores que corrompan funcionarios, prohibiendo su contratación con el Estado, vamos a promover los pliegos tipo en todos los contratos de las entidades estatales, limitar a no más de tres períodos la presencia en cuerpos colegiados de elección popular, hacer imprescriptibles los delitos contra la administración pública y hacer de la publicación de la declaración de renta de todos los funcionarios un deber constitucional.

La reforma a la Justicia no da espera, porque la mora judicial, el hacinamiento carcelario, los procesos interminables, la precaria tecnología con la que operan nuestros despachos, los riesgos de corrupción y en muchos casos la falta de transparencia y coherencia procesal y probatoria se van carcomiendo la esperanza colectiva.

Legalidad también significa mejorar las condiciones de la Fuerza Pública, brindarles un acceso de calidad a bienes y servicios, radicar en el Congreso la Ley del Veterano que se traducirá en mayor bienestar para nuestros héroes. Asimismo darles a los soldados y policías un marco institucional y jurídico serio y riguroso para que puedan cumplir su deber constitucional en estricto apego por los Derechos Humanos, sintiendo el afecto de todo un pueblo.

Legalidad significa defender la vida de todos los colombianos y proteger la integridad de los líderes políticos y sociales y de nuestros periodistas. Nos duele cada homicidio, cada ataque, cada amenaza.

Esa legalidad construida por el matrimonio de seguridad y justicia nos garantiza el balance que se encuentra esculpido en nuestro escudo con las palabras LIBERTAD Y ORDEN.

Pacto por el emprendimiento

Así como valoramos la legalidad, ha llegado el momento de hacer del emprendimiento la base de nuestro progreso económico y social. Colombia debe ser un país donde micros, pequeñas, medianas y grandes empresas progresen de manera sostenible para generar empleos de calidad.

Eliminando gastos innecesarios, haciendo más eficiente la administración pública, adoptando la facturación electrónica y mejores sistemas de fiscalización, además de hacer más eficiente, progresivo y equitativo el sistema tributario, lograremos cumplir la meta de aumentar el recaudo mientras bajamos impuestos a los generadores de empleo y mejoraremos los ingresos de los trabajadores.

Implementaré todas las reformas estructurales que se requieran para asegurar la sostenibilidad fiscal de la Nación y nos propondremos consolidar un crecimiento potencial superior al 4 por ciento del PIB.

Nuestra economía debe fortalecerse todos los días. Vamos a eliminar trámites innecesarios y hacer más expeditos los existentes, vamos a ponerle fin a regulaciones absurdas que expanden el peregrinaje burocrático y crean incentivos a la corrupción.

Todos los sectores productivos del país deben sentirse seguros de que no habrá en mi gobierno ninguna hostilidad que les impida crecer y hacer crecer a Colombia.

En nuestro gobierno diversificaremos nuestra producción y nuestras exportaciones para que además de las manufacturas produzcamos mentefacturas y reducir la dependencia en las materias primas, agregando valor y posicionando nuestras marcas, diseños y sellos de calidad.

Quiero un campo con inversión dinámica, detonada por incentivos a la generación de empleo permanente, un campo respaldado por una política de comercio exterior que abra mercados y donde podamos aplicar instrumentos efectivos a las prácticas depredadoras de muchos competidores.

La Colombia del emprendimiento, la Colombia del desarrollo empresarial, es la misma que debe mirar con afecto al sector cooperativo y a todos los micro y pequeños emprendedores que reclaman facilidades, buen trato y menos presiones por parte del Estado.

Una sociedad de emprendedores nos permite ver mas allá de lo evidente. Nos permite ser creadores y no simples consumidores del ingenio de otros. Nos permite pensar en grande, tener multinacionales nacidas en nuestro territorio. Nos permite aspirar a ser el epicentro regional de robótica, inteligencia artificial, internet de las cosas, biotecnología y análisis integrado de datos.

Pacto por la Equidad

El propósito final de la legalidad y el emprendimiento es la EQUIDAD. Tiene que derrotar la exclusión. Colombia tiene que reducir las brechas entre ricos y pobres, eliminar las distancias entre regiones que acarician el desarrollo y otras que se sienten atrapadas en la exclusión y la miseria, derrotar la falta de acceso a bienes públicos de muchas comunidades y proponernos acabar con la pobreza extrema en los próximos años.

Para construir equidad tenemos que mirar hacia el Pacífico, hacia nuestras comunidades indígenas, hacia la Orinoquía, hacia la Amazonía y hacia muchos lugares del territorio golpeados por la violencia, por la corrupción, por el abandono institucional del Estado. Vamos a estar en todas estas regiones actuando con el diálogo social y tomando decisiones que permitan corregir los errores del pasado.

Nuestra agenda de equidad aborda la educación con un enfoque integral de primera infancia, ampliación de la jornada única con doble alimentación, promoción de la formación para el empleo y la doble titulación, ampliación de la universidad gratuita para los más vulnerables y valoración de nuestros profesores.

La Equidad nos exige enfrentar la crisis de la salud como prioridad. Sanear financieramente el sistema, denunciar y derrotar la corrupción, despolitizar hospitales públicos, incorporar la calidad del servicio como elemento de remuneración y de sanción a las EPS, en adición a un sistema de prevención y promoción efectiva son banderas que asumimos con ímpetu. En nuestro gobierno la salud estará volcada al paciente y a su calidad de vida.

Equidad significa que mejoremos las condiciones del adulto mayor, que hagamos efectivos los derechos de los trabajadores, que hagamos una reforma pensional sostenible que permita asignar los subsidios hacia los más pobres y que hagamos de los programas de vivienda el camino de acceso a la propiedad como factor de ahorro en las familias colombianas. Equidad es atender e incluir a la población discapacitada en el acceso a oportunidades y que las minorías étnicas asuman roles visibles de liderazgo en el gobierno, el sector privado y los sectores sociales.

Equidad también es la responsabilidad que como sociedad tenemos de atender a nuestros hermanos venezolanos en su condición de migrantes y que hoy tocan nuestras puertas.

Equidad es darle vida al Deporte y a la Cultura como medios para que el talento se traduzca en progreso. Vamos a valorar nuestra herencia ancestral, nuestras tradiciones, nuestra literatura afro-descendiente, nuestras lenguas indígenas, nuestro folclor, para hacer de la cultura un vehículo de cohesión social.

Colombia frente al mundo

Todos estos propósitos nacionales tenemos que armonizarlos con nuestra política exterior. Vamos a buscar el respaldo internacional a nuestra agenda de presente y de futuro y vamos a actuar con convicciones y principios irrenunciables.

Haremos respetar la Carta Democrática Interamericana, promoveremos la libertad de los pueblos de la región y denunciaremos en los foros multilaterales, con otros países, las dictaduras que pretenden doblegar a sus ciudadanos.

Protegeremos nuestros territorios, nuestras fronteras, nuestra riqueza y fortaleceremos la cooperación multilateral en materia de inversión, seguridad, innovación, comercio y ciencia y tecnología.

El gran pacto por el futuro

Esa es la Colombia del futuro que se construye desde este presente. Vamos todos a trabajar por ese pacto que nos permita construir el país que nos merecemos. No dejemos que el odio interfiera en este propósito, no dejemos que nada nos distraiga del camino de la unión. No más divisiones de izquierda y derecha: somos Colombia, No más falsas divisiones entre neoliberales y socialistas: somos Colombia, No más divisiones entre ISMOS : somos Colombia.

Me honra invitarlos a que juntos trabajemos, a que hagamos historia. Es un honor emprender este camino con la primera mujer Vicepresidenta de nuestra historia, Marta Lucía Ramírez. Es un honor haberle cumplido a Colombia con un gabinete de personas expertas en sus áreas y motivadas por servirle a patria y por darle a Colombia el primer gabinete paritario entre hombres y mujeres.

Nuestro gobierno estará permanentemente en las regiones, dialogando con los ciudadanos, buscando opciones para atender sus necesidades. No haremos milagros, pero lo daremos todo por el porvenir de Colombia. No reconozco enemigos, no tengo contendores políticos, mi único deseo es gobernar para todos y con todos los Colombianos.

Nuestro gobierno trabajará por introducir cambios sustanciales a la forma de hacer política. Trabajaremos con el Congreso en armonía y buscando inversiones estratégicas para las regiones, pero sin dádivas, prebendas, canonjías o acuerdos burocráticos y promoveremos una reforma política que abra el espacio para eliminar el voto preferente, propiciar la democracia dentro de los partidos y asegurar el financiamiento público de las campañas.

Quiero que sepan los colombianos que actuaré con humildad. No seré un Presidente encerrado en un Palacio, porque el único Palacio que espero habitar es el corazón de los Colombianos.

Quiero que la vida de los colombianos empiece a cambiar ya. Que con esperanza, con ilusión, iniciemos en este momento el camino a la felicidad que nos corresponde como Nación. Hoy le entrego mi vida a Colombia, a sus ciudadanos, a este tricolor que brilla en el firmamento.

Muchas Gracias”.