Guerras políticas por el Sinú

Guerras políticas por el Sinú

Por: Antonio Sánchez Charry

La región del Sinú, desde las cabeceras del río, en el Nudo de Paramillo, límites con el departamento de Antioquia, hasta su desembocadura en el mar Caribe, está llena de innumerables acontecimientos violentos, comenzando por la invasión de las hordas depredadoras españolas y por enfrentamientos armados, de carácter político, entre liberales y conservadores.

El ciudadano francés Jaime Exbrayat B., prestigioso educador, quien llegó a nuestro país en el año de 1922, fundador de la Academia de Historia de Montería, y que dedicó muchos años al conocimiento de la historia del Sinú, en especial de Montería, nos da a conocer en su obra “Historia de Montería”, valiosos informes relacionados con estas guerras que asolaron esta región.

La primera confrontación de carácter político se produjo a comienzos de la década de 1840, cuando en la ciudad de Pasto hubo un alzamiento tendiente a provocar el derrocamiento del entonces Presidente de la Colombia, José Márquez. Este hecho tuvo repercusión en todo el país. En nuestra región ocasionó el enfrentamiento armado en la bahía de Cispatá entre una flotilla de buques de los alzados en armas, dirigidos por el Capitán Padilla y las fuerzas leales al gobierno comandadas por el Capitán de navío Rafael Tono. La batalla naval tuvo ocasión el 15 de diciembre de 1842. Su duración fue de pocas horas pues los rebeldes depusieron las armas luego de un violento ataque de las fuerzas leales del gobierno. Hubo 60 muertos por parte de los revoltosos, 25 heridos y 300 capturados, así como un barco hundido y cuatro capturados. Entre los heridos de hallaba el capitán José Padilla quien murió días después, a consecuencia de las heridas recibidas.

Para 1895 los odios partidistas entre conservadores y liberales estaban enardecidos, presentándose en Montería algunas refriegas sin mayores consecuencias, manteniéndose la comunidad en permanente estado de alarma. Los odios se iban avivando. El 20 de marzo de 1895, Julio Gutiérrez, un antioqueño, al frente de una guerrilla liberal, procedente del Alto Sinú, hizo su aparición en Montería. Se tomó los principales puntos de la población y despojó de una importante suma de dinero a sus pobladores dándose luego a la fuga, llevándose numerosos rehenes. Las autoridades iniciaron su persecución por toda la ribera del caño de Aguas Prietas hasta llegar a la localidad de San Carlos en donde le dieron alcance. Las tropas del gobierno estaban dirigidas por el Capitán Vicente Torres. El 25 de ese mismo mes se trabó el combate. Allí murió el Capitán Torres y el soldado liberal Eurípides Gálvez. Entre los heridos figuraban Washington Méndez y Prisciliano Cabrales Lora. Gutiérrez y varios de sus cómplices cayeron en manos de las autoridades. Pocos meses después fueron enviadas tropas desde Lorica por el general José María Lugo, pero a los pocos días los habitantes de Montería las expulsaron. Al frente de los pobladores estaba el alcalde Juan Bautista Gómez.

Otro combate partidista se desarrolló en la región conocida como Los Tablones, en el municipio de San Carlos. Cuenta la historia que un numeroso grupo de conservadores había salido de San Carlos en persecución de un contingente liberal comandado por el Coronel Porfirio Sotomayor. Al frente de los conservadores estaba el general Francisco Burgos Rubio, acompañado por Nel Rodríguez y Rafael “el Indio” Rodríguez. Los conservadores pusieron en fuga a las “tropas” de Sotomayor, que se dieron a la fuga luego de un nutrido tiroteo. Allí fue fusilado un sujeto que se hacía llamar Coronel Henao y que había sido prisionero. De los conservadores,) dos resultaron muertos y tres heridos. El coronel Sotomayor desapareció de la región, en donde era buscado por los conservadores.

En el mes de agosto de 1901 el general Rafael Uribe Uribe, que defendía la causa liberal en todo el país, se apoderó sorpresivamente de la población de Sincelejo sin disparar un solo tiro. Las fuerzas acantonadas allí lograron huir del lugar. Sus jefes, Milciades Rodríguez y Bernardo Gómez fueron sitiados en Corozal en donde depusieron las armas, luego de un asedio de siete días. El General Uribe salió de Sincelejo al tener noticias que tropas comandadas por el general Pedro Nel Ospina llegaban en su persecución. Al llegar a la localidad de Ciénaga de oro Uribe enfrentó a las tropas del gobierno siendo derrotado. El caudillo liberal logró escapar llegando casi de incógnito a Montería, donde tomó una canoa, río abajo, acompañado por Adolfo Urueta, hasta llegar a Cispata, en donde recibió refuerzos para continuar su lucha por el poder.

El 5 de febrero de 1900 Montería fue ocupada por una guerrilla liberal capitaneada por Juan Alberto Ramos, Manuel Vera y unos señores de apellidos Marimón, Vargas y Coscoy. Para finales de ese mes también arribaron a esta localidad tropas liberales al mando del General Díaz Granados, acompañado por un “doctor” Vargas. Los generales Milciades Rodríguez, Fernando González y Francisco Burgos, procedentes de los cuarteles de Lorica, Sincelejo y Ciénaga de Oro, los atacaron e hicieron desalojar la población. Hubo unos cincuenta muertos entre los que fueron identificados Coscoy y el “Chino” Vera. Los heridos pasaron de un centenar. Los insurgentes emprendieron una rápida y desordenada retirada.

Durante el período 1900 a 1903 hubo guerrillas por todas partes en el Sinú y en toda la sabana. Los enfrentamientos eran muy frecuentes entre liberales y conservadores. En Toluviejo en el mes de julio de 1900 fuerzas liberales dotadas de modernos armamentos se concentraron. Su propósito era el de tomarse todo el litoral Atlántico, incluso la ciudad de Barranquilla. Estaban dirigidos por los expertos generales Adan Franco, Plácido Camacho y José Dolores Zarante. Para la realización de sus proyectos contaban con unos 25 mil hombres. Por su parte el gobierno disponía en esa región de unas fuerzas de sólo 1600 hombres de los batallones Sinú, Briceño, Valencey y Libre, al mando del general Milciades Rodríguez, asesorado por los también generales Henrique Gómez Pérez, Prisciliano Cabrales Lora, José María Berástegui y otros jefes procedentes de la región del Sinú. El 29 de julio, en horas de la tarde chocaron las tropas por los lados del puente “Pichilí”, el cual quedó en poder de las fuerzas leales al gobierno.

Al día siguiente derrotaron totalmente a los insurgentes, causándoles numerosas bajas y heridos. Entre los prisioneros se encontraba el capitán José María Padilla, oriundo de Cereté.

Pasadas las confrontaciones que sangraron al país, los habitantes del Sinú descansaron del accionar de grupos de alzados en armas establecidos en la zona del Alto Sinú. En Montería se vio alterado el orden público a raíz de la contienda presidencial de los generales Benjamín Herrera y Pedro Nel Ospina. Las escaramuzas en Montería entre liberales y conservadores se convirtieron en el pan de cada día. Las cosas se fueron a mayores a raíz del extravío de unas listas de sufragantes del Alto Sinú, en las elecciones presidenciales donde Enrique Olaya Herrera era candidato liberal y los conservadores Alfredo Vásquez Cobo y Guillermo Valencia, se produjo en Montería, un violento tiroteo en varios lugares. Se incendiaron varias viviendas y el fuego se extendió por numerosos sectores. Quedaron en cenizas 10 cuadras. Ardieron 210 viviendas, de gentes humildes. Hubo un total de ocho muertos, así: 3 por los conservadores y 5 por los liberales.

Para 1950 se incrementó la lucha en el Alto Sinú. Se presentaron combates en varias regiones, lo que provocó la intervención del ejército logrando la pacificación de aquella zona, a finales de 1953, con la entrega del cabecilla Mariano Sandón. Poco después Sandón se presentó como víctima del conflicto y en 1954 obtuvo una suma millonaria y otras prebendas.