La paz sin narcotráfico

La paz sin narcotráfico

Que se iban a presentar situaciones e incidentes antes de firmar La Paz, mientras se negociaba en la HABANA, era algo que se sabía y pasó, ejemplo de ello fue la masacre de soldados en el CAUCA, que dejó un hondo y profundo dolor que mostraba cuál sería el camino espinoso por donde se transitaría para lograr acuerdos con una guerrilla que tenía más de 50 años de combatir al Estado colombiano.

Que el posconflicto traería otros problemas, como el asesinato de reinsertados y dirigentes de alto nivel, y el retorno al monte de muchos que querían continuar con el lucrativo negocio del narcotráfico, por supuesto que también se sabía, pero que desde el más alto nivel, uno de sus máximos y visibles dirigentes con curul de REPRESENTANTE A LA CÁMARA terminara reincidiendo, involucrado en el NARCOTRÁFICO, una actividad que siempre negaron y a la cual parece, según todas las pruebas, se han negado a renunciar, la verdad, nadie esperaba que ocurriera tan pronto.

Pero es un indicio que nos muestra que algunos de los integrantes de las Farc se sienten cómodos con la dual personalidad de creer que defienden a los más pobres mientras la droga destruye en el mundo a la juventud, incluyendo la nuestra, la COLOMBIANA.

A este FARC-SANTE debe caerle todo el peso de la ley, y si hay más involucrados, nostálgicos del poder que les conferían las armas y la coca, también, pues lo acuerdos tienen que cumplirse así no sean los más adecuados moral y éticamente para resarcir a las víctimas y lograr la reconciliación.

Muchas personas piensan que esto fortalece más al proceso, y en un principio puede ser cierto, pero habría que esperar el papel de la JEP, a la hora de definir el castigo ejemplar para JESÚS SANTRICH, que aunque debe ajustarse a los procedimientos establecidos en los acuerdos, no puede constituir jamás una afrenta a la moral pública.