Urbanismo/ La Plaza Montería Moderna (Parte III)

Urbanismo/ La Plaza Montería Moderna (Parte III)

La economía informal y la inseguridad se toman el parque

Por: Grupo Reporteros Unisinú (*)

Montería. La Plaza Montería Moderna, hoy parque de los libreros, se ha convertido en refugio de indigentes, de recicladores y de gente que vive del día a día y el rebusque. Para el profesor de arquitectura y especialista en Gerencia de Obras, Juan José Smith, esto tiene su explicación por cuanto el parque se encuentra ubicado en pleno centro comercial tradicional de la ciudad. “Es un tema que está muy ligado al problema de la economía informal y al desempleo, lo cual hace que se formen este tipo de nichos y aglomeraciones, que dan origen a la informalidad laboral”, dice el profesor Smith.

El profesor explica que “para reducir el problema se requiere de una intervención en profundidad que incluya el llegar a acuerdo no solo con los que ocupan el lugar sino con todos los vendedores informales del centro de Montería, y ello requiere de la aplicación de políticas públicas en las que se tenga en cuenta e incluyan a esta parte de la población, y de estudios de caracterización de los vendedores informales del centro de Montería”.

La inseguridad se toma el parque

Otro problema es el de la inseguridad especialmente en horas nocturnas. Para Nelson Regino su oficio de celador nocturno es una alternativa de trabajo. Vive en una vereda cercana a Montería desde donde llega a cuidar las casetas de los libreros en horas nocturnas.

“Yo llego todos los días en mi bicicleta, estoy encargado de vigilar los puestos de cada una de las personas que venden libros aquí, entro a las seis de la tarde y termino a las siete de la mañana”, dice al terminar su jornada.

Nelson vive con su esposa y dos hijos, a quienes sostiene con lo poco que le pagan. “Me pagan dos mil pesos por noche para cuidar los puestos, no se gana mucho, pero me ayuda para sostenerme”, comenta mientras algunos vendedores de libro y vendedores informales empiezan la jornada.

En efecto, el parque se ha vuelto un peligro en las noches. “Yo he recibido dos puñaladas en la espalda durante el tiempo que he trabajado aquí, por aquí es peligroso cuando es muy tarde. Recibí las puñaladas mientras intentaba evitar que uno ladrones robaran”, explica mientras muestra las puñaladas que le propinaron en la espalda.

Ausencia del gobierno

Para estos vendedores todo lo que está pasando es una situación cuya solución está en manos del gobierno; sin embargo, las ayudas no aparecen por ningún lado.

“Ya hemos hablado con el alcalde, pero nada, solo le vemos la cara a los políticos cuando vienen a buscar los votos, bailan, hablan con nosotros hacen una cosa u otra y le damos los votos, pero nunca más se les ve”, afirma Emel Suescul, mientras señala las cuatro únicas entradas del Parque Montería Moderna.

Agrega que “el gobierno nos prometió las entradas, los baños, porque aquí hay que pagar para ir a los baños de otros negocios cercanos, a veces nos toca dejar el puesto solo; son cuatro entradas nada más las que hay, le pedimos a la alcaldía, pero nada, se han olvidado de nosotros”.

En tanto, Éder Quintero asegura que “el gobierno siempre ha sido muy indolente ante esto, ya uno se ha cansado de hacerle llamados para que lo apoyen a uno”.

Con voz cansada y perdiendo la fe, añade ante la ausencia del gobierno, que “aquí le ha tocado a mucha gente cerrar los negocios; dicen que sí, que van a mirar, que van a mandar a un funcionario para reunirnos para hablar y charlar, pero nunca llega nada”.

Pero para tener unas ventas promedio es esencial la ubicación en que se va a vender, también influye mucho la visibilidad que se le dé y la publicidad, y se puede decir que nada de lo anterior lo posee el parque de los libros de Montería Moderna.

“Nos dijeron que nos iban a ayudar con publicidad, adecuando y promoviendo el parque como punto de encuentro y de lectura, pero eso solo fue por un corto tiempo, tienen otras cosas más importantes y se olvidan de nosotros” afirma María Elena Pérez.

Cada uno de ellos, los libreros, espera y anhela que algún día su situación mejore, que los acondicionen para que puedan vender sus libros en forma digna y los clientes puedan llegar sin prevenciones ni miedos. Proponen que allí se hagan eventos culturales para incentivar el amor hacia la lectura entre los jóvenes, que sea un sitio descentralizado de Feria del Libro, un sitio de tertulia con todo su equipamentos de restaurantes, cafeterías y teatrino para presentar eventos. Plantean que si el gobierno interviene el parque y sus alrededores no sea solo para limpiarlo de ellos, para quitarlos de donde no estorben, como ya lo hicieron cuando estaban en la Avenida Primera; eso no solucionaría el problema –dicen- pues están de acuerdo en que se haga algo pero pensando en ordenar la ciudad sin violentar sus derechos; porque si es solo para limpiar, ordenar y embellecer el sector, sin tenerlos en cuenta, no se haría nada, porque los vendedores informales y de libros son muchos y les tocaría , por necesidad, volver siempre al espacio público, a ese o a otro. Ellos quieren que Montería sepa que son parte de la ciudad. Que existen.

Próxima entrega (IV parte): Las voces autorizadas, de frente con el gobierno
(*) Reporteros: grupo integrado por los estudiantes de Comunicación Social de la Universidad del Sinú-Elías Bechara Zainúm: Clara Benítez Álvarez, María Fernanda Chica García, María Paulina Viggianni Villadiego, Juliana Jiménez Gómez, Valeria Lozada Echeverri y José Gabriel Pinto. Editor: Ramiro Guzmán Arteaga.